Publicado el 20/05/2025 por Administrador
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El emblemático glaciar Perito Moreno, joya natural de la Patagonia argentina y símbolo del equilibrio glaciológico mundial, atraviesa su momento más crítico: ha perdido cerca de 2.000 metros en los últimos siete años, una retracción que expertos califican como “irreversible”.
Durante décadas, el Perito Moreno fue la excepción a la regla, uno de los pocos glaciares del planeta que mantenía una estabilidad entre avance y retroceso. Sin embargo, el equilibrio se rompió. Desde 2018, el glaciar comenzó a perder superficie de manera alarmante, acumulando más de 1,9 km² de retroceso. Esto equivale a 320 canchas de fútbol de hielo que desaparecieron bajo el avance implacable del calentamiento global.
Según el glaciólogo Pedro Skvarca, la pérdida no solo es visible en extensión, sino también en altura: el frente del glaciar ha adelgazado hasta ocho metros anuales. Las temperaturas en ascenso y la reducción de las nevadas en la región están provocando una fusión acelerada del hielo, que ya no logra regenerarse a tiempo.
Este retroceso amenaza uno de los fenómenos más impactantes del Perito Moreno: sus rupturas cíclicas, donde el agua presiona hasta romper el puente de hielo. El último gran evento fue en 2018. Desde entonces, las condiciones necesarias para repetir ese espectáculo natural no se han vuelto a alinear.
Pero lo que agrava aún más la situación no es solo el clima: también la política. Desde 2023, los recortes al financiamiento científico en Argentina han obstaculizado el monitoreo constante del glaciar. Los especialistas advierten que sin mediciones sistemáticas, se pierde la capacidad de respuesta ante una emergencia climática silenciosa pero devastadora.
Más allá del paisaje, el Perito Moreno cumple un rol clave en el equilibrio hídrico y ecológico de la región. Su retroceso no solo amenaza al turismo y la economía local, sino también a la biodiversidad y al suministro de agua dulce en la zona.
La situación del Perito Moreno no es un caso aislado. Representa el grito de auxilio de cientos de glaciares en todo el planeta que desaparecen día tras día. La ONU estima que, sin una reducción drástica de emisiones, el mundo perderá más del 40% de su masa glaciar para 2100.
El mensaje es claro y urgente: no se trata solo de un glaciar. Se trata del termómetro natural de nuestro planeta. Y ya está marcando fiebre.